lunes, 26 de diciembre de 2011

Personalidad

Personalidad...una palabra que todos creemos conocer, pero estoy segura de que no sabemos ni el 10% de lo que es en realidad. No solo la de otros, incluso, la nuestra, muchas veces no llegamos a conocerla del todo. Los expertos dicen que posiblemente una estructura de personalidad no cambie nunca, o que si lo hace, lo hará con el tiempo, con experiencias que nos han hecho crecer y madurar (y cuando digo crecer y madurar hablo de experiencias nada agradables) o por otro lado, yendo a terapia. 

Durante muchos años de mi vida ignoré lo que era esta palabra, la conocía si, como todo el mundo la había escuchado en alguna reunión en donde los adultos hablaban temas intransigentes de los cuales entendía la mitad. Pero a medida que mi mente iba entendiendo mas cosas, tampoco es que me interesara demasiado por la palabra, y mucho menos por su significado.
Recuerdo que mis primeros años de adolescencia fueron extraños, y no lo digo en el buen sentido ni en el mal sentido, solo fueron extraños. No los recuerdo como algo trascendente, sin embargo, los últimos años: 16, 17 años...esos los recuerdo más, no porque hayan sido mejores, todo lo contrario. Digamos que, partiendo de lo que era mi personalidad, no es que los haya disfrutado demasiado. Mi terapeuta dice que esa personalidad la construí desde mis primeros años, bueno, yo como estudiante de psicología, le creo porque eso dicen las teorías, pero sin embargo, solo puedo recordar esos últimos años de mi adolescencia, donde, prefería quedarme en casa revolviéndome en mi dolor, que ir a una fiesta con mis amigos. 

Era extraño, cuando tienes un autoestima que podría decirse que no es mas alta que los dedos del pie, buscas seguir consumiéndote en ese doloroso momento en el que tu mente y tus pensamientos te gritan lo poco digna que eres para los demás. Era así, me gustaba, disfrutaba de encerrarme en el baño a llorar por horas, como si eso, me ayudara de alguna forma a salir de la fosa en la que me encontraba. Mi autoestima, al igual que mi personalidad, se había forjado desde mis primeros años, pero lamentablemente, al parecer no había crecido lo suficiente, es por eso que mi personalidad siempre fue evitativa (no desde lo patológico claro), siempre fue esconderme detrás de alguien que pretende ser feliz y cuenta chistes buenísimos, cuando en realidad lo único que quería era que alguien me dijera que ese día, solo ese día, me veía mas bonita que el anterior. Bah, tonterías, de todas formas, si alguien lo hubiese dicho, no me lo habría creído, porque no era así como me sentía.

No puedo decir que ahora sea otra, pero si puedo decir que soy un poquito diferente, porque a decir verdad, me siento diferente a esa época. Que distinta hubiese sido mi adolescencia si me hubiese atrevido a hacer lo que hice este año, ir a terapia, poder cambiar aquello que no me dejaba disfrutar de los pequeños momentos, de los momentos importantes. Los demás también me perciben diferente, no con otra personalidad, solo diferente. Porque ahora no finjo ser feliz, lo soy, y espero seguir así durante toda mi vida.

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